SITE: La arquitectura como arte
SITE es una organización dedicada a la arquitectura interdisciplinaria y al arte del entorno que se formó en 1970 en Nueva York con la finalidad de explorar nuevos conceptos de tipo visual sobre el entorno urbano/suburbano.

Los edificios y proyectos realizados por el grupo son una fusión de arte y arquitectura y han sido definidos de varias formas como arquitectura radical, antiarquitectura, arch-art… Sin embargo SITE prefiere el término Des-arquitectura como una forma general de describir su postura filosófica. La Des-arquitectura es un medio o una perspectiva desde la cual poder transformar las convenciones de la arquitectura y la realización de proyectos de tipo urbano a través de un proceso de inversión y de la inclusión de ciertas conexiones de tipo psicosocial. Los principios filosóficos de SITE empezaron como una respuesta crítica a determinadas ideas y soluciones relativas a la arquitectura del siglo XX-especialmente la relación entre arte y arquitectura-. La primera de dichas observaciones surgió de una insatisfacción relativa a la función del arte visual en los edificios. Salvo rara excepciones, siempre se ha concebido el arte como una decoración auxiliar de edificios y zonas públicas, y en consecuencia, nuestro paisajes urbanos se han visto salpicados de esculturas y murales, todo lo cual existe más como una intrusión desafortunada que como un elemento cultural significativo. Una segunda observación surgió en relación con el legado del diseño Moderno. A pesar de que esta revolución de los años veinte, de influencia decisiva, creó un nuevo lenguaje formal basado en la función y la tecnología (en oposición a la decoración superflua de ciertos edificios relacionados con el siglo XIX), la repetición continua de este vocabulario ha dejado una amplia herencia de estructuras y espacios incomunicados. La reacción de mayor consistencia y popularidad contra la arquitectura de las tres últimas décadas ha consistido en una indiferencia total o bien en resentimiento, porque todos los edificios parecen iguales. La tercera observación derivada directamente de las dos primeras, planteó la cuestión de por qué la arquitectura ha dejado de comunicar. La distancia existente entre los intereses populares y los menajes expresados por los edificios ha constituido una tragedia de profundas implicaciones. Arquitectos de gran valía han mantenido un alto nivel de idealismo y humanitarismo en sus objetivos. Al limitar la arquitectura a definiciones formales y funcionales, la mayoría de los profesionales han evitado la compleja responsabilidad de descubrir nuevas fuentes para un lenguaje visual más relevante, un lenguaje que responda mejor a un tipo de sociedad pluralista y cambiante. La cuarta observación consistía en la interpretación de la arquitectura como arte, opuesta a la arquitectura como diseño. La arquitectura concebida como arte sugiere la idea de contenido, mientras que la arquitectura concebida como diseño sugiere la idea de objeto práctico. El arte es esencialmente una manera de responder a los rituales e impulsos del subconsciente de una situación sociocultural, sin objetivo práctico alguno. El diseño en cambio, implica la prioridad de algo útil que debe acomodarse a una línea estética- o bien, un compromiso por parte del arte, como una deferencia con respecto a lo útil-. El arte es intrínseco y crítico. El diseño tiende a ser aplicado y pasivo.
…A fuerza de construir bien, se llega a buen arquitecto…
Aristóteles
John Nash, arquitecto y urbanista, nació en 1752 en Londres. Se formó con Robert Taylor (1714-1788), un importante exponente de la corriente Neopalladiana, entonces muy apreciada en Gran Bretaña. Animado por sus primeros éxitos, Nash empezó a trabajar por su cuenta antes de cumplir los 30 años. Su ansia emprendedora se vio truncada por un fracaso que lo llevó a asociarse con el arquitecto de jardines Humphry Repton. En 1783, ambos dieron vida a una próspera asociación cuando se dedicaron a construir cottages para burgueses ricos y nobles. Entre sus realizaciones más famosas se halla el Pabellón Real de Brighton (1818), donde se mezcla el estilo mongol, casi de fantasía, sobre todo en el interior, y el chino. La expansión colonial británica facilitaba la relación con mundos artísticos tan diversos que transportados a Occidente, despertaban curiosidad. Sin embargo, la oportunidad dorada de John Nash llegó con el encargo por parte del príncipe de Gales, después rey con el nombre de Jorge IV (1820-1830), de proyectar el elegante barrio residencial de Regent´s Park en Londres. Diseñó una extensa superficie de 18 hectáreas de parques y jardines con una gran avenida de más de 3 Kilómetros flanqueada a ambos lados por las Terraces, edificios de estilo Neoclásico puro que cambiaron el aspecto de la capital británica.







