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Archive for the ‘Arquitectura del Renacimiento’ Category

Aunque se desconoce la fecha de su construcción, es probable que al menos una parte de sus dependencias daten de 1501, año que aparece inscrito en la fachada principal del palacio.

ARQUITECTURA CIVIL EN ASTURIAS

El análisis estilístico apunta hacia esa fecha al encontrarse algunos elementos renacentistas en determinadas zonas (escalera de piedra de acceso al primer piso). Sin embargo, la presencia de otros elementos tradicionales de la arquitectura regional que perviven en épocas muy distanciadas, dificulta la segura atribución de esta datación al conjunto del edificio. También es probable que al menos una parte del mismo se haya levantado en época anterior, como sugiere la gran muralla que rodea la parte de su recinto más desprotegida. Esta muralla está formada por bloques de piedra irregulares con torres de defensa semicirculares de remate almenado. Según Cortina Frade su origen pudiera remontarse incluso a época romana pero no cabe duda de que lo conservado en la actualidad es posterior. Presenta planta rectangular con cubierta a dos aguas y torre cuadrada en uno de los extremos con tejado a cuatro vertientes. La torre destaca en altura con un piso más que el cuerpo rectangular. La tipología de este palacio de torre de sección cuadrada emplazada en una esquina de la construcción, se repite con frecuencia en toda la geografía asturiana, como expone G. Ramallo que cita como ejemplos más representativos el Palacio de Dóriga en Salas y el de Manzaneda en Gozón. Se trata de un edificio de sobria concepción volumétrica y ornamental. De sus muros únicamente sobresalen el corredor de madera de la fachada occidental, tan frecuente en la arquitectura regional y la gran escalera de piedra renacentista que como en el palacio de Sorribas comunica el exterior con la primera planta en una fachada lateral, la oriental concretamente. Los vanos, cuadrados y rectangulares, distribuidos aún con cierta irregularidad, están formados por dinteles y jambas de buena piedra, casi siempre por piezas monolíticas, pero carecen totalmente de decoración. Adosada a la muralla en su lienzo oeste se encuentra la capilla, de planta rectangular, cubierta con bóveda de crucería y clave decorada con el escudo de la familia. El palacio pertenece a la familia De la Concha.

Mª Soledad Alvarez Martínez

Read More23 noviembre, 2011 7:01 - Posted by Pujades Arquitectura

Corría el año 1854 cuando, en una exposición celebrada en Nueva York, Elisha Graves Otis presentaba ante la fascinada multitud su gran creación: el ascensor. De esta manera se daba el pistoletazo de salida para la construcción de edificios cada vez más altos.

rascacielos

Pero no fue sólo el invento de Otis lo que incitó a la construcción de rascacielos, sino que fue más bien la suma de varios factores, como el uso en la construcción del esqueleto de acero, los elevados precios que alcanzaban los solares y sorprendentemente, la competencia publicitaria, ya que muchas de estas construcciones no se hubieran podido llevar a cabo sin la rentabilidad que producía tener en ellas la sede de alguna poderosa compañía. En las primeras construcciones destacó la división tripartita de la fachada, distinguiéndose claramente la base, el centro y el remate. Como inspirados en los palacios renacentistas, estos primeros edificios se encontraban aislados y presentaban una extrema fijación por las proporciones y una expresiva claridad en los detalles de las molduras. Un ejemplo lo encontramos en el Bayard Building, de 1898, obra de Louis H. Sullivan, en el que los elementos verticales prevalecen marcadamente sobre la forma general. En 1902, el arquitecto Daniel Hudson Burham construyó el Flatiron Building, que, con veintiún pisos y ochenta y siete metros de altura se convirtió en el edificio más alto del mundo. Situado en un terreno triangular, formado por la intersección de la Quinta Avenida y Broadway, su forma de plancha le valió su actual nombre. La construcción combinaba las técnicas más modernas del momento con el estilo renacentista francés e italiano de la fachada. Posteriormente, con el incremento de la altura, los edificio se inspiraron en formas góticas, como si fueran torres-campanario, que se desmarcan del perfil de la ciudad. Uno de los edificios más destacados fue el Woolworth Building, construido en 1913 por Cass Gilbert. Esta torre recuerda a las catedrales góticas, con pináculos y gárgolas, e incluso se la conoce como la catedral del comercio. En su interior hay que destacar el grandioso vestíbulo, que presenta una altura de tres plantas, con un techo con cristaleras y bóveda cubierta de mosaicos dorados y grandes escaleras de mármol. Con sus cincuenta y siete plantas, el edificio alcanzó una altura de doscientos sesenta metros, manteniendo el título de rascacielos más alto hasta 1930. Fue el Chrysler Building, con setenta y siete pisos y trescientos diecinueve metros de altura, el que se adjudicó ese año el título de edificio más alto del mundo. Este gran símbolo Art-Decó fue construido por William van Allen. Sólo un año después, en 1931, el Empire State Building colocaba el listón en 391 m de altura, que con la antena de sesenta y dos metros, se convertía en cuatrocientos cuarenta y tres metros. Finalizado en plena crisis económica, costó muchísimo encontrar inquilinos para las oficinas, ocupándose en sus primeros años tan solo el 25 por ciento, lo que hizo que se adoptara el apodo de Empty State Building. Hoy es el centro económico de Manhattan y junto con la Estatua de la Libertad, el emblema de la ciudad.

“Joyas de la Arquitectura”

Read More2 marzo, 2011 7:28 - Posted by Pujades Arquitectura