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Archive for the ‘libros’ Category

.. Es preferible sentirse decepcionado que seguir esperando en el vacío…

… Se lavó las manos, se dejó bigote, constató que no le favorecía, se lo afeitó inmediatamente y se anudó la corbata de otra, más voluminosa, manera, ya que la moda acababa de cambiar…

… Allí la hierba no era roja, sino de un hermoso verde artificial…

…Consciente sólo a medias, intentó un último esfuerzo para parar el timbre del despertador, pero el aparato viscoso, se le escapó y se refugió, hecho un ovillo, en un rincón de la mesilla de noche, desde conde siguió jadeante y furioso, con su carillón, hasta el agotamiento total..

“la hierba roja”

Boris Vian es uno de los raros autores que ha dejado tras de sí, a pocos años de su muerte que le sobrevino prematuramente, toda una leyenda. Estaba dotado de una personalidad polifacética y rica, ávida, vial y artística. Ingeniero, músico, cantante, actor, periodista, inventor, pintor y una larga lista de dedicaciones.

La hierba roja (1950) es una rica fantasía poética al servicio de un tema, de un mundo inexplorado.

Read More1 mayo, 2012 0:03 - Posted by Pujades Arquitectura

Ladrones de reliquias, iglesias cristianas de Oriente y Occidente, una oscura hermandad religiosa y la Divina Comedia de Dante Alighieri son las claves de esta trama fascinante en la que el misterio y la aventura se reúnen alrededor de la Historia.

La Divina Comedia

Valiéndose del arte y la literatura como elementos esenciales de la trama, Matilde Asensi, nos invita a un apasionante viaje por la Historia y los secretos mejor guardados del cristianismo.

 … A mi cabeza volvió, como en un sueño, un juego infantil, un truco que mi hermano Cesare me había enseñado cuando era pequeña para no tener que aprender de memoria las tablas de multiplicar. Para la tabla del nueve, me había explicado Cesare, sólo había que extender las dos maños, contar desde el dedo meñique  de la mano izquierda hasta llegar al número multiplicador y doblar el dedo. La cantidad de dedos que quedaba a la izquierda, era la primera cifra del resultado, y la que quedaba a la derecha, la segunda. … No eran seis y tras los números que había que dejar colgando. Eran sesenta y tres. Pero sesenta y tres no era una combinación que pudiera marcarse en aquella caja fuerte. Sesenta y tres era el producto, el resultado de multiplicar otros dos números. ¡Y eran tan fáciles de adivinar! ¡Los números de Dante, el nueve y el siete! Nueve por siete, sesenta y tres, siete por nueve, sesenta y tres, seis y tres…

Read More23 abril, 2012 7:11 - Posted by Pujades Arquitectura