Archive for the ‘Manuel del Busto’ Category
Edificio nº 36 de la calle Libertad.- Construido en 1934 con proyecto de los arquitectos Manuel del Busto y Juan Manuel del Busto González. Aunque mantiene una composición verticalista al estilo “art decó” resulta mucho más estilizado y con menor decoración que otros ejemplos de estos mismos autores.
Edificio en la calle Merced nº 47.- Edificio de viviendas y bajos comerciales desarrollado en cinco plantas con fachada a dos calles. Construido en 1935 con proyecto de Manuel del Busto y Juan Manuel del Busto González es un buen ejemplo de la arquitectura racionalista de la época-
Estación del ALSA.- Situada en la calle de Llanes, esquina a Magnus Blikstad y Ribadesella, fue construida en 1939 con proyecto de los arquitectos Manuel del Busto y Juan Manuel del Busto González, y presenta un diseño claramente racionalista-expresionista con abundantes lenguaje de este repertorio.
Durante las primeras décadas del siglo XX, a pesar de que el crecimiento demográfico sigue manteniendo las mismas cotas progresivas, la expansión territorial de la ciudad permanece prácticamente estancada. Las optimistas previsiones de desarrollo industrial surgidas en el período anterior habían creado tal cantidad de suelo que pasarían varios decenios hasta que se lograse ocupar.

La potente burguesía que surge en esos años de expansión económica comienza a construir sus nuevas residencias, tanto en el dieciochesco sector generado por el plan jovellanista como en el decimonónico ensanche del Arenal, especialmente en las partes más cercanas y de conexión con la ciudad antigua.
Aparece entonces un concepto diferente de espacio urbano que conlleva un nuevo modelo de edificio de mayor superficie que en tiempos pasados y con fachadas sumamente representativas en las que, por todos los medios al alcance, se tiende a expresar el status social de sus moradores.
Una generación de arquitectos y maestros de obras proyectan y construyen los edificios que conformarán el Gijón de 1900, con los Medarde, Marín Magallán, Bellido, del Busto, García de la Cruz, Cabal, Cuesta, Beningo Rodríguez, etc. Ellos serán los que al llegar en el primer decenio las corrientes internacionales del Modernismo o “Art Nouveau” hacen posible la adecuación de una nueva arquitectura a las necesidades y exigencias de la burguesía gijonesa. A comienzos del quinto decenio y recogiendo en buena parte el espíritu de un “Plan de Reformas Urbanas” elaborado en 1937 por el Ayuntamiento, se inician los trabajos de un Plan de Expansión y Ordenación de la ciudad. Este Plan, realizado por el arquitecto Germán Valentín- Gamazo y García Noblejas y aprobado en 1947, suponía el primer intento global de encauzar el crecimiento espacial y de ordenar y corregir las deficiencias urbanísticas heredadas del pasado. Sin embargo, a la hora de llevar a efecto su desarrollo material se tropezaría una vez más con los interesas de las tradicionales fuerzas económicas controladoras secularmente de la ciudad. De ahí que los resultados obtenidos en la puesta en práctica del Plan Valentín-Gamazo se alejasen muy mucho del pronunciamiento inicial. Los efectos del desbordamiento general del Plan fueron muy graves y afectaron a toda la ciudad, de manera especial en determinados sectores del casco decimonónico y de la zona enmarcada en el ensanche del Arenal. Espacios estos que sufrieron una gran remodelación urbana, con la sustitución indiscriminada de una buena parte del arquitectura fini y primisecular por gigantescas moles o contenedores humanos de elevada volumetría, pésimos materiales y mínimo o nulo valor arquitectónico y ambiental.
Moisés Llordén Miñambres







