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Túnez. El Bardo
Posee la mejor colección mundial de mosaicos
y la mejor de restos romanos en el Norte de Africa

El palacio actual, construido en 1882, aloja el parlamento y el museo nacional. En él se encuentran salas con estelas púnicas y cerámica de los tofets de Cartago y Susa (siglos VIII al II a. de C.), con una vitrina de sonrientes máscaras de terracota sardónicas y feroces o de facciones distorsionadas y, frente a éstas, una sala lateral de tesoros púnicos, bronces, alabastros, paredes de estelas, mármoles. El techo de la sala de Susa, antiguo salón de banquetes del palacio, ofrece un completo “documental” espléndido con sus mosaicos de casas de labranza romanas y escenas rurales. El estrado al final del patio da a una perfecta cámara tunecina con muros cubiertos de azulejos y cúpulas de revoco esculpido, en que puede contemplarse el famoso mosaico del siglo III, que representa a Virgilio y a las Musas Clío y Melpómene (de Susa), junto al que se encuentra la sala prehistórica. Al extremo de la derecha se hallan las salas de Mahdia. Alrededor del año 81 a. de C. una galera cargada de tesoros griegos se hundió en una tormenta a 4,8 Km de Mahdia. La madera del buque se pudrió, pero su cargamento de bronce y piedra, la mitad del cual estaba enterrado en el fondo del mar, fue localizado por un pescador de esponjas en 1907. Se tardó hasta 1913 en extraer tan excepcionales hallazgos. Contigua, la sala de Oudna, comedor del palacio, con una bella techumbre pintada. Mosaicos cubriendo suelos y paredes que plasman a los animales y creencias de aquellos tiempos, gustos, actividades y modo de vida de los romanos.
Túnez. El Jem
Es el sexto anfiteatro romano del mundo por su tamaño, cuya construcción completa puede visualizarse fácilmente. Los tres recintos anulares de arcadas ofrecían un aforo para 30.000 espectadores; los juegos fueron famosos y atraían a multitudes de gran parte del Africa romana. La riada humana pasaría bajo las galería abovedadas para sentarse en los graderíos sobre el ruedo; el emperador ocuparía su lugar en el tendido de sombra y, de las mazmorras inferiores (descubiertas en 1904), los gladiadores y mártires cristianos (encerrados días y días junto a los leones) saldrían a luchar o morir.

El Jem está rodeada de inevitables leyendas: un túnel hasta Mahdia (aún no descubierto) tenía suficiente ancho como para permitir el paso de los elefantes que arrastraban la piedra de construcción, pero no para permitirles dar la vuelta; otro conducía a las catacumbas de Susa. Se dice que la piedra del anfiteatro tenía la propiedad de ahuyentar a los escorpiones, de forma que los habitantes la emplearon en la construcción de sus casas. Los romanos erigieron el coliseo en el año 230, con 149 metros de longitud, 124 de ancho y 36 de altura, para persuadir a los recalcitrantes beréberes de que Roma no decaía. (El senil Gordiano contaba con 80 años cuando los terratenientes de la región, quejosos de los impuestos de Roma, le proclamaron aquí emperador en el años 238. Reinó unas semanas antes de ser derrotado por el emperador Maximiano, perdiendo a su hijo y suicidándose en Cartago.) El anfiteatro probablemente no fue el último reducto defensivo de la reina berébere EL Kahena, como creen muchos, y la primera brecha en sus muros la hizo Mohammed Bey para expulsar a los rebeldes que aquí se habían hecho fuertes en 1695. Entre 1974 y 1980 el anfiteatro fue restaurado gracias en parte a la ayuda de la Fundación Gulbenkian.







