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Walter Gropius o la arquitectura moderna
Si se sabe exactamente lo que se quiere hacer,
¿porque hacerlo entonces? puesto que ya se sabe, ya no tiene interès. es mejor hacer otra cosa.
Pablo Picasso
Walter Gropius escribe en 1913: “Los nuevos tiempos exigen su propia expresión. Una forma exactamente delineada, sin casualidad alguna, unos marcados contrastes, el orden de las componentes, la organización en serie de las partes similares y la unidad de forma y color; éstas serán las bases estéticas del arquitecto moderno, que corresponden a la energía y a la economía de nuestra vida pública.”

Cultura e instrucción coinciden progresivamente y toda hipótesis de renovación cultural tiene en la escuela su lógico lugar de elaboración y verificación. El debate sobre la reforma del sistema de enseñanza, desde las tesis antihistóricas de Nietzsche a las consideraciones del joven Benjamín, constituye el programa ético de su propio tiempo, y no sólo porque la educación es el objetivo primordial de una cultura moderna, sino, sobre todo porque sólo la educación, a través de la difusión de los valores, garantiza la revisión crítica. La Bauhaus, la escuela es la sede más adecuada para el ejercicio de esta idea y para el desarrollo de su totalidad. La arquitectura de Gropius es algo sustancialmente distinto del funcionalismo, algo que no se basa simplemente en una metodología constructiva enteramente motivada por el empleo y la búsqueda de las tecnologías renovadas. Nace de un análisis objetico de la realidad, sin embargo es una idea que se mantienen como tal, puede definirse como la forma que sume la búsqueda de lo nuevo en presencia de una renuncia prioritaria y obligada a todo programa iconológico. Empobrecer el vocabulario para enriquecer la sintaxis, es decir, las relaciones con la existencia, a través de la exclusión de lo gratuito y de la inclusión de lo imprescindible que se traduce en meras relaciones geométricas y matemáticas para llegar, por fin, a la autoridad liberadora y virtuosa de la idea. “La forma ha abandonado el mundo de los contenidos y casi ha vuelto al cinismo infantil que ambiciona una suprema facultad de abstracción capaz de expresar sólo lo esencial”
“Lo que buscábamos no era un nuevo estilo, sino un nuevo planteamiento. Y menos todavía un Estilo Internacional, su tendencia es la opuesta. Precisamente es la de encontrar una expresión regional, indígena, derivada del ambiente, del clima, del paisaje y de las costumbres de la población.
Adolf Loos
‘…Se puede medir el grado de civilizacion de un pais atendiendo a la cantidad de garabatos que aparezcan en las paredes de sus retretes.’
Adolf Loos en Ornamento y Delito (1908).
Nacido en 1870 en Brünn. Diseñador de objetos de las artes aplicadas y arquitecto austriaco. Tras haber seguido los cursos de la Escuela Técnica Superior de Dresde, Adolf Loos se trasladó a los Estados Unidos de Norteamérica, de 1893 a 1896 residió en Philadelphia, probando suerte en carios oficios, para regresar en 1896 a Viena donde trabajó como arquitecto. La publicación en la revista “Ver Sacrum”, en el verano de 1893, se su artículo “La ciudad de Potemkin” puso fin a sus buenas relaciones con los arquitectos de la Sezession vienesa. Su libro “Ornamento y Delito” en el año 1908, lo mostró como un enemigo total del ornamento y lo llevó al aislamiento.

En 1912 fundó una escuela de arquitectura que se cerró con la primera guerra mundial. Tras actuar como arquitecto jefe de los servicios de asentamiento de la ciudad de Viena, Loos se trasladó en 1923 a París, donde ejerció una gran influencia sobre la arquitectura francesa moderna, principalmente sobre Le Corbusier. En 1928 regresó a Viena y siguió defendiendo sus ideas de una cultura urbana cotidiana y objetiva, ideas que encontrarían reconocimiento en Walter Gropius y en el movimiento de la Bauhaus. Loos está considerado como el más importante pionero de la arquitectura moderna. Su edificios se señalan por su falta de ornamentos, su simplificación geométrica y su utilización de materiales dejados en su estado natural. Entre sus principales obras están el Café Museum, en Viena, La Villa Karma, en Clarens, Suiza, el Bar Kärnten en Viena, la casa de Tristan Tzara, en París, la cas Khuner, en Payerbach, Baja Austria y la casa Müller, en Praga. Loos publicó numerosos escritos teóricos, como el ya mencionado “Ornamento y delito”, “Palabras al vacío”, y “A pesar de todo”







