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Posts Tagged ‘estudios de arquitecura’

Comienza con las casa de formas ovaladas y redondas de los castros de la primera Edad del Hierro (siglo VI a. C.)

casas asturianas

 En esta época las casa son de pequeño tamaño (5 o 7 metros de diámetro), y están levantadas con una estructura de varas entretejidas cubiertas de barro, que apoya en un zócalo de piedras de alrededor de medio metro de altura; la cubierta es vegetal. En la segunda Edad del Hierro y en época romana, estas mismas casas se construyeron con muros de piedra, ampliando en algún caso su tamaño y manteniendo la cubierta vegetal. En la Edad Media, el paso de una sociedad gentilicia a otra basada en la explotación familiar determina la aparición de una casa de mayor tamaño en la que conviven personas, animales y cosecha. Sin embargo, la forma redondeada de la casa se mantuvo con gran conservadurismo. En el siglo XVI, el magistrado Eugenio Salazar dejó un testimonio muy preciso de su existencia, y a mediados del siglo XVIII, los datos recogidos en el catastro de Ensenada del Concejo de Ibias demuestran que la mitad de las casa eran circulares o de forma redondeada. En esa centuria las casas tenían una superficie media de 100 m2 y su interior se dividía en “cozina terrena y cavallerriza”. En el siglo XIX, la planta de la casa fue alargándose, apareciendo viviendas terreras con formas en barril y rectangulares, como la de Castil del Morure. Hasta hace poco tiempo todavía existían en el suroeste de Asturias ejemplos de diferentes modelos de casa que constituían todo un muestrario de la evolución seguida por estas viviendas en los últimos años.

Armando Graña García y Juaco López Alvarez

Read More24 septiembre, 2011 6:54 - Posted by Pujades Arquitectura

Los efectos de la Guerra de la Independencia (1808-1812) se hicieron notar sobre Gijón que sufrió en diversas ocasiones la ocupación de las tropas invasoras. Paralelamente al proceso de ocupación del nuevo espacio urbano se inicia el deterioro del recinto medieval de Cimadevilla que ve cómo se degradan y se arruinan muchas de sus edificaciones históricas. Detalle de este proceso en la instalación en 1822, primero en el Palacio de Valdés y pocos años después en el convento de las Agustinas Recoletas, de una fábrica de tabacos. En 1838 como consecuencia de las guerras carlistas, Gijón se vio circunvalado por una fortificación consistente en un foso con sus glacis y lienzos de mampostería aspillerados en los ángulos del perímetro en estrella que la misma dibujaba.

cartografía gijón

Partía del Paredón de San Lorenzo, aproximadamente en el entronque actual de las calles de Capua y Ezcurdia, y bordeando el nuevo convento de las Agustinas Recoletas- ya desaparecido-seguía por la calle de la Muralla hasta el espacio que posteriormente ocuparía la Plaza de San Miguel, donde formaba una punta de estrella. Luego discurría por la margen meridional de la calle Covadonga hasta los Campinos de Begoña y bordeando la alameda de Begoña formaba otra punta de estrella en el extremo Sur del paseo del mismo nombre, para seguir por la actual plaza de Europa hasta la calle General Aranda, desde donde se dirigía al entronque formado en la actualidad por la Avenida de Fernández Ladrada y la calle Prendes Pando, lugar de la tercera punta de estrella. Seguía luego por el Paso de la Infancia hasta el comienzo de la calle de Sanz Crespo para a continuación bordear el espacio que más tarde iba a ocupar la estación del ferrocarril de Langreo y, atravesando las actuales vías -última punta de estrella-, terminar en el paredón del antiguo matadero a la altura del muelle del Fomento. La pervivencia de la fortificación durante tres decenios impidió el posible desbordamiento espacial fuera del sector previsto por el “Plan de Mejoras” de Jovellanos. Ello fue posible también por la servidumbre que la condición de plaza fuerte que tenía la ciudad y por la que no se permitía la edificación en un radio de actuación de 1.500 varas a partir de los fosos. Pero pocos años antes de que desapareciese la traba militar que impedía la expansión extramuros se habían dado los primeros pasos a fin de preparar el terreno para ello. En pocos años fueron fijadas las arenas y transformado el sector en suelo urbanizable de modo que, una vez desaparecida la servidumbre que lo impedía, las presiones de la burguesía local en alza hicieron posible que en 1867 fuese aprobado un plano de ensanche de la ciudad por la zona del Arenal de San Lorenzo. También por los arenales de poniente, los de la antigua playa de Pando, se extendió la ciudad. De esta manera quedaba incorporada al suelo urbano toda la franja de terrenos de la margen derecha de la calle del Marqués de San Esteban, desde los Jardines de la Reina a la estación del ferrocarril del Norte. Pero el Ensanche del Arenal, especialmente en su zona oriental, tendría un lento proceso de ocupación y sus propietarios lo reservarían para tiempos futuros a la espera de una suculenta especulación.

Read More17 agosto, 2011 6:44 - Posted by Pujades Arquitectura