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Arquitectura es el Arte de proyectar y construir edificios o espacios para el uso del hombre, siendo considerada como arte desde el momento en que conlleva una búsqueda estética. Vitrubio (S.I a.c), escribió el primer tratado de la antigüedad llamado: ” Los tres virus de la Arquitectura “. Firmitas: se refería al nivel técnico de la orla. Utilitas: se refería a la hora para hacer su función. Venustas: se refería al grado de belleza que posee la obra.

La arquitectura está más allá de los hechos utilitarios. La arquitectura es un hecho plástico. (…) La arquitectura es el juego sabio, correcto, magnífico de los volúmenes bajo la luz. (…) Su significado y su tarea no es sólo reflejar la construcción y absorber una función, si por función se entiende la de la utilidad pura y simple, la del confort y la elegancia práctica. La arquitectura es arte en su sentido más elevado, es orden matemático, es teoría pura, armonía completa gracias a la exacta proporción de todas las relaciones: ésta es la “función” de la arquitectura”.Le Corbusier (Vers une Architecture, 1923)
La arquitectura es la forma más sencilla de articular el tiempo y el espacio, de modular la realidad, de hacer soñar. No sólo es una articulación y una modulación plásticas, que son la expresión de una belleza pasajera, sino también una modulación influencial, que se inscribe en la curva eterna de los deseos humanos y de los progresos en la materialización de dichos deseos”.Gilles Ivain (Formulario para un nuevo urbanismo, 1958)
El gran Leonardo
…El gran Leonardo tuvo cosas de niño durante toda su vida; suele decirse que todos los grandes hombres deben conservar algo de su infancia…
Sigmund Freud

Leonardo da Vinci (1452-1519) era sólo un poco más joven que Botticelli y 23 años mayor que Miguel Angel, pero destaca, junto a éste y Rafael, muy por encima de todos los demás artistas de su tiempo. Nacido en el castillo de la localidad montañesa de Vinci, como hijo natural del notario florentino Pier d´Antonio di Ser Piero y de una sirvienta llamada Catalina, vivió durante casi toda la segunda mitad del Quattrocento y, en este tiempo, allanó el camino que conduciría al Alto Renacimiento. Ya Vasari escribió palabras llenas de encomio sobre él: … Realmente digno de admiración y divino… que para todo, incluso para las cosas más difíciles, encontró la solución adecuada con toda facilidad. La fuerza se unía en él con la destreza y en su alma predominaba una grandiosa amplitud de miras. La fama de su nombre no sólo llegó en su tiempo hasta el último confín, sino que, después de su muerte se hizo incluso mayor.
El joven Leonardo, que entró como aprendiz en el taller de Andrea Verrocchio, sobrepasa ya en sus primeros trabajos el espíritu de la época. En sus reflexiones teóricas sobre la arquitectura y en las notas que acompañan sus dibujos, Leonardo se refiere a veces a edificio ya existentes, como la cripta románica de San Leopoldo de Milán, para después desarrollar un edificio de planta central imaginario según sus gustos personales. Casi tan proféticos como sus estudios de edificios de planta central, pero a la vez más enfocados a los requisitos prácticos, son los esbozos de Leonardo para construcciones profanas y para la remodelación urbanística de Milán. Sus propuestas con el fin de mejorar el modelo de higiene de una ciudad idea despiden un soplo de modernidad. Leonardo propone separar las vías de circulación y las alcantarillas de los caminos peatonales y, con la finalidad de conseguir ese objetivo, situarlos en planos diferentes. Además recomienda que la altura máxima de los edificios se corresponda con la anchura de la calle.
“…Dios derramó sobres este espíritu tal gracia, le dotó del tal talento, de una inteligencia tan luminosa y de una memoria tan provechosa, y podía expresar sus ideas a través del dibujo con tanta claridad, que estaba condiciones de vencer con sus discursos a los espíritus más osados y de rebatirlos con su razones. ..” Giorgio Vasari.
“…Esto lo vieron los hombres de Lenardo da Vinci, quien aparte de la belleza del cuerpo, nunca suficientemente alabada, poseía una gracia más que infinita en cualquiera de sus actos; y tanta y tan desarrollada era su virtud que siempre que su espíritu se volvía a los asuntos difíciles, con facilidad los liberaba de su complejidad…” Giorgio Vasari.







