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“Quienquiera que desee saber algo de mí- como artista, lo único notable. Debe observar atentamente mis cuadros y tratar de ver en ellos lo que soy y lo que quiero hacer”

La peculiar aventura artística de Gustav Klimt (1862-1918) tuvo como escenario uno de los focos culturales más fecundos de la Europa de fin-de-siècle: La espléndida y decadente Viena de la transición del siglo XIX al siglo XX. A diferencia de la mayoría de los escritores, periodistas, pintores, músicos e intelectuales más conocidos de la época, que cultivaron una activa vida social, Klimt se mantuvo distante del mundillo de los cafés, rasgo característico de la Viena de la época. Siempre vivió y trabajó lejos del centro de la ciudad.
A partir de 1897, Klimt se encontraba en el centro de la atención del ambiente artístico vienés. Ese año se fundó la Sezession vienesa, de la que nuestro pintor fue el primer presidente. A finales del siglo XIX, Klimt no sólo era considerado el principal impulsor de este renovador movimiento artístico, sino que también tenía a sus espaldas una sólida carrera como pintor decorativo, lo que lo convertía en una de las personalidades más influyentes de la época. Fue uno de los primeros en manifestar la necesidad de un cambio, no sólo en su obra, sino también en la comunidad artística vienesa. Su espíritu genuinamente combatico le llevó a enfrentarse al sistema artístico oficial- encabezado por la conservadora y académica asociación Künstlerhaus (Casa de Artistas)- que conocía muy bien, dado que él mismo se había formado e iniciado su carrera profesional bajo su influencia. Fue especialmente a través de sus pinturas que el pintor libró su lucha modernista. La pintura conocida bajo el título de Nuda Veritas, donde una figura femenina se presenta totalmente desnuda, en rigurosa y hierática frontalidad, dirigiendo su atractiva y sugestiva mirada hacia delante, mientras en su mano derecha sostiene un espejo, el espejo de la verdad de cara al espectador, fue una de las más contundentes declaraciones en favor de un arte auténtico, libre y autónomo, de acuerdo con la voluntad modernista y antihistoricista que proponía la Sezession, en ella aparece la leyenda: Si no puedes agradar a todos con tus acciones y tu arte, procura agradas a pocos. Agradar a muchos es malo. En esta frase de Friedrich Schiller se condensaba la ideología que guiaba la actuación de la Sezession, que defendía abiertamente la libertad del arte, aunque no pudo ocultar el carácter elitista de su programa estético, que sólo podía se adecuadamente comprendido y disfrutado por un reducido círculo de entendidos. En cuanto a lo personal, a través de esta cita Klimt pretendió sugerir el desencanto de la fama y la gloria obtenidas, lo que limitaba su libertada de expresión.
Grandes Maestros de la Pintura
…El arte de dirigir bien consiste en saber cuándo hay que abandonar la batuta para no molestar a la orquesta…
Herbert Von Karajan
Las primeras obras de Manuel del Busto, tanto en lo que se refieren a las colaboraciones con García de la Cruz, como en casas de principios de la década de 1900, recogen mucha influencia del Art Nouveau, mezcladas en recuerdos historicistas. El proyecto de la Plaza de San Miguel y Ruiz Gómez (1903), actual café San Miguel, presenta junto a unos vanos recortados con curvas complejas otros rectangulares coronados con frontones partidos y volutas, lo mismo se podría observar en la cornisa. Con pináculos muy barrocos, cúpulas sobre la rotonda con mansardas, etc. De 1902, la casa de Cabrales 18 para D. Celestino García López es mucho más modernista, sobre todo en el original, ya que su estado actual está completamente desfigurado. Introducía policromía y figuración en las cerámicas que decoran las enjutas de los arcos del bajo, y los tímpanos de una fingida arquería sobre el piso tercero, con cabezas y temas vegetales realizados por cerámica Zuloaga. Los materiales, sillares de caliza en el bajo, ladrillo y piedra en el resto ofrecen bastante variedad que será después de uso frecuente. En el ángulo izquierdo de la fachada a Cabrales, un complejísimo remate, tipo pagoda, ha desaparecido, como también la crestería de hierro y los miradores originales de gran empaque ecléctico con columnas de distintos órdenes en cada piso, molduras y repisas muy elaboradas. A partir de 1905 establecerá un tipio de casa entre medianeras, que si bien en planta no difiere del modelo común de la casa de pisos, en fachada repetirá unas mismas formas hasta 1912.







