Posts Tagged ‘Viviendas plurifamiliares’
La casa es un elemento fundamental de la cultura humana. Su estudio permite comprender las características de una determinada sociedad en el presente y también en el pasado.

Para Riviére “La vivienda campesina es la creación más terminada y hermosa de las viejas sociedades rurales de Europa, y es un testigo de sus modos de vida, conocimientos técnicos y comportamientos sociales y espirituales”. En Asturias, según las áreas geográficas, se utilizaban para los muros piedras de caliza, pizarra o arenisca, y hasta el siglo XVI no debieron se raros los levantados con barro o tapia. La madera se empleaba para suelos, armaduras, porterías y tabiques; en las tierras bajas la más común era la de castaño o roble, y en tierras altas era casi exclusiva el haya. A comienzos de la Edad Moderna la madera se empleaba mucho en cierres exteriores. En el siglo XV el monasterio de Curniana aforaba heredades con el fin de que sus colonos construyesen “una casa o dos, quales vos quisierdes e polierdes, de muro o de tapia o de madera techada de tella, o de palla, o de tabla”. Las casas de madera llegaron en algunos lugares hasta el siglo XVIII. La cubierta era la parte de la casa menos dependiente del medio natural. Los materiales empleados fueron la paja, en especial la de centeno; la tablilla de madera; la escoba, utilizada casi exclusivamente en los concejos de Somiedo y Teberga; las llábanas de caliza o cuarcita; las losas de pizarra, y la teja curva. Desde la Edad Moderna esta última se fue imponiendo en todo el territorio, relegando a lugares de montaña la paja, la escoba, la tabilla y las llábanas. Esta expansión de la teja se realizó gracias a los tejeros de Llanes, que se constituyeron desde antiguo e trabajadores ambulantes,. Los llaniscos se trasladaban por toda la región y fuera de ella fabricando las tejas en las proximidades de los pueblos. En consecuencia, no viajaba el material, sino los hombres y sus conocimientos técnicos. También influyen en la arquitectura popular el tiempo y el ansia humana por mejorar las condiciones de vida. El continuo hacer y deshacer, reparar y derribar, que el uso impone a los edificios, hace difícil reconocer los proyectos originales de las construcciones de mayor antigüedad, en algún caso de fines de la Edad Media.
Armando Graña García-Juaco López Alvarez
… orígenes de la vivienda plurifamiliar en Gijón…

El arquitecto Manuel del Busto nació en Cuba en 1874, pero paradójicamente se le considera uno de los arquitectos asturianos más representativos de su época, siete años menor que el gran maestro de la arquitectura del siglo XX, Frank Lloyd Wright. Su etapa art decó y racionalista desarrollada entre los años 1928-1939 es la más documentada, cuenta entonces con 50 años y una gran reputación y experiencia, sólo en Gijón su estudio llevaba a cabo el 90% de las obras que se realizaban. Se puede considerar su época más interesante desde el punto de vista de su decidida evolución hacia los postulados del movimiento moderno. En la década de los años 30 empiezan a proliferar los edificios mixtos que tenían planta naja, destinada a bajos comerciales y cuatro o cinco pisos para viviendas, algunos incluso un sexto: el ático. Formalmente sigue primando el aspecto exterior del edificio sobre la habitabilidad del espacio interior. Todos los pisos presentan un tratamiento similar y uniforme. Lo s huecos tienden a ser más amplios y menos ornamentales y las cubiertas tradicionales son reemplazadas por azoteas. Las residencias colectivas en esquina son las más sobresalientes, En Gijón uno de los mejores ejemplos es el edificio para José Blanco en la calle Asturias 4, esquina a la calle Libertad. Lo más expresivo de la obra es el tratamiento formal del remate sobre la rotonda que proporciona al conjunto una marcada composición piramidal. Una de sus últimas obras de este tipo es una de las más distintivas: el inmueble para Bernardo Madiedo situado en las calle Marqués de San Esteban 27, esquina a la calle Almacenes y a la calle Pedro Duro. Es interesante el reflejo de la estructura en el exterior del edificio, lo que alude a la obra de Le Baron Jenney, arquitecto e ingeniero estadounidense, que participó activamente en las tareas de la reconstrucción de Chicago después del gran incendio del 8 de octubre de 1871. Creó el primer rascacielos, el Home Insurance Building, con las nuevas técnicas de construcción en acero, por lo que fue el precursor de la llamada Escuela de Chicago, uno de los padres de la arquitectura moderna que más insistieron en la importancia de dejar traslucir la estructura. El edificio deba la impresión de estar suspendido sobre pilares que no se interrumpían hasta el segundo piso, pero hoy se ha perdido el efecto de suspensión debido a la modificación en el tratamiento de los huecos. Lo más sobresaliente es la decoración a base de relieves geométrico-figurativos y diferentes caras adosadas quedando patente el gusto de Manuel del Busto por los diseños de las culturas precolombinas, especialmente las mejicanas.A partir de 1932 las viviendas plurifamiliares de Manuel del Busto empiezan a abandonar la decoración y presentan una composición y figuración de fachadas racionalistas.







